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viernes, 9 de agosto de 2013

Breve introducción a la distopía


Como que si no soplase suficiente el viento de la cordillera,
como fuera si estuviera el territorio aún más despoblado,
que si las montañas no hablaran, y el cielo no escribiera notas de colores,
si las caricias de un amigo no fuesen nobles,
si el sabor del tabaco no fuera bueno
y la cerveza no diera espuma.

Si los coches dejaran de pasar,
y las líneas del tranvía no existieran,
que se me acabaran las hojas para escribir en TextEdit,
si el shampoo no diese aromas …
Distopía sería el lugar en donde vivo,
paredes eternas de simplicidad,
solitario polvo en el desierto,
lleno de micro existencias que no vemos.

Si los franceses hablaran alemán
y Celine Dion no cantara,
una botella sin agujero reteniendo sustancia,
aquello que no existe se me hace presente,
usb sin computadora,
jardín sin plantas, ah! ya existe jardín de niños,
coches sin donde aparcar,
dedos sin manos,
músculos sin ser viviente.

Criaturas infinitas que se enrolan en los ejércitos de Dios,
colores púrpuras del cielo eterno,
mesas sin que soportar,
autos voladores.

Versos sin palabras,
lana sin ovejas,
cara sin orejas,
puntos y comas sin ortografía,
pausas dramáticas sin teatro,
colores sin quien los aprecie, al menos los vea,
rostros sin rostro,

surgiendo de la distopía.

miércoles, 7 de agosto de 2013

El chiapaneco es de colores


Llega de colores el chiapaneco,
entre un mar de negros y grises,
va con la cara al cielo observando las copas de los abuelos árboles.
Va en camino al asesinato,
fúnebre es la marcha de los que se encuentra,
así pasa el chiapaneco, 
distraído por el vuelo de las mariposas,
sonriendo por que el viento le sopló en la cara,
le rodea un olor a perfumes artificiales,
ruido de ruidos y demás torpezas de la vida humana,
llega el chiapaneco de colores y ojos estrellados,
zopilotes le rodean, merodean y quieren aprovecharse de que es visible,

porque el chiapaneco viene de colores.

martes, 5 de febrero de 2013

TORRENCIAL


Libérame, paso por caminos difíciles, una discusión ya bastante trillada que se encamina velozmente a la cascada de ¿Qué quiero hacer? ¿Qué debo hacer?, espero la respuesta al tiempo que me precipito a bajar torrencialmente hasta el punto en que contra las piedras me desmembre en miles de pequeñas moléculas agitadas, todas convergiendo en un gran río que en kilómetros se vuelve amplio y tranquilo, sereno que cruza bajo enormes árboles que apuntan al cielo, el techo infinito de lo que siento.

viernes, 18 de enero de 2013

Dedicarte todos los poemas que he escrito


Quisiera dedicarte todos los poemas que he escrito,
pero sé que muchos no te van.
A veces pienso en lo que escribo y me gusta verte brotar de ello,
enlazar ideas bonitas empapar con ellas tu recuerdo,
cuando alguien me atrae tanto como tú, y no puedo ser correspondido,
miro al cielo y a los pájaros digo tu nombre y cuanto te quiero,
con la esperanza clara de que llegarán mis sentimientos contigo.
En el camino a casa veo mis manos y las ganas de tocarte que estas tienen,
se transforman pronto en un abrazo que al verte mis brazos te aprietan fuerte.
Las veces que paso el día entero contigo, los nervios invaden mi mente,
y me vuelvo tonto, lento y loco, no doy el primer paso, ni el siguiente ni el último
pues para eso no estoy listo, sólo quiero hablar contigo y escuchar tus opiniones,
ni un beso te pido, sólo ser el dueño de mis emociones.
Con este verso que no es mi estilo,
te canto la verdad y si me animo, con un abrazo fuerte, sincero me despido.

miércoles, 9 de enero de 2013

No sé para que soy bueno



No sé para que soy bueno, bueno, bueno,
todos quieren que uno sea bueno. De lo contrario eres un bueno para nada.

A veces observo lo que me rodea y pienso que soy bueno para observar, contemplar,
y en seguida un coche casi me atropella, alguien me silba o ya se me hizo tarde para la escuela.

Cuando camino por la catedral, o veo el suelo o veo el cielo, pero no puedo mirar el plano humano,
no me gusta mucho eso de tratar a las demás personas y aunque no soy malo socializando, hasta cierto punto me incomoda.

No soy bueno más que para quejarme, y un conocido me dijo que en el DIF podría hacer carrera,
que hay todo un departamento para gente a la que le gusta quejarse y pagan por quejarse de los aquejes de las demás personas.

No sé para que soy bueno, pero me gusta bailar, sonreír y ver el cielo,
pero no practico ninguna de las tres cosas a nivel profesional, porque para ser profesional hay que ser bueno en eso y mi risa no es muy agradable, bailo bien pero hasta ahí y no entiendo mucho la física como para ser astrónomo o algo parecido.